El estrés derivado del mal uso de la tecnología o de la falta de adaptación a ella origina problemas físicos y psicológicos. ¿Apaga el teléfono móvil por la noche? ¿cuántas horas pasa cada día conectado a Internet? ¿es capaz de programar sin dificultades el aparato grabador de vídeo? Las respuestas a estas y otras preguntas indican si hacemos un uso adecuado de las nuevas tecnologías y si podemos manejarlas correctamente.

Los avances tecnológicos nos permiten comunicarnos de forma muy eficiente, trabajar de manera deslocalizada y, en general, hacen nuestra vida más fácil. Pero, aparte de sus evidentes ventajas, también pueden originar problemas de estrés.

Publicado: 19 de Febrero de 2015