En la actualidad, la medicación se considera como la modalidad de tratamiento predominante, a pesar de que las guías NICE recomiendan en primera opción la implementación de intervenciones psicológicas. Así lo afirma un estudio titulado “Medicalización de la infancia en el campo del TDAH” (Medicalization of Childhood - ADHD strand), llevado a cabo de forma conjunta por el Instituto de Educación de la University College London (Reino Unido) y la División de Psicología Educativa e Infantil (Division of Educational and Child Psychology-DECP) de la Sociedad Británica de Psicología (BPS-British Psychological Society).

La investigación, presentada el pasado mes de enero durante la Conferencia Anual de la División de Psicología Educativa de la BPS, se realizó con el propósito de conocer el punto de vista de los psicólogos educativos que trabajan en el Reino Unido, sobre la tendencia a medicalizar el comportamiento infantil, y su opinión en relación con la evaluación, diagnóstico y tratamiento del TDAH.

Para tal fin, se aplicó una encuesta online a 136 psicólogos educativos –miembros de la DECP-, pertenecientes a 70 autoridades locales de todo el Reino Unido, instándoles a responder a una serie de preguntas, tales como: ¿Cuáles son las buenas prácticas actuales para la evaluación y el tratamiento del TDAH?¿Qué papel juegan los psicólogos educativos en su diagnóstico e intervención? o ¿Cómo abordan los conflictos que pueden surgir entre la perspectiva médica y la perspectiva social del TDAH?, entre otras.

Del análisis de las respuestas a la entrevista, los autores extrajeron datos cualitativos y cuantitativos.

En lo que se refiere al análisis cualitativo, se identificaron siete temas que, a juicio de los autores, representaban las principales preocupaciones de los psicólogos educativos:

Tema 1. Perspectiva social del comportamiento y medicalización

Los encuestados consideraron que la intolerancia a la diferencia y el modelo biomédico de la infancia, son dos factores que influyen considerablemente en la opinión de los adultos sobre el aprendizaje y la conducta de los niños, así como en su conceptualización del TDAH.

Tema 2. Negación de los factores contextuales

En opinión de los psicólogos educativos, hay una tendencia a enfatizar los factores individuales de los niños en detrimento de los factores contextuales. A su modo de ver, la causa reside en que, tanto en las familias como desde las escuelas, hay un intento de eludir responsabilidades sobre el comportamiento de los niños: “es una explicación fácil que resulta conveniente y confortable, y absuelve de cualquier culpa al localizar los problemas en el mismo niño”.

Tema 3. La medicación es la principal solución

Hubo un acuerdo unánime al afirmar que, en la actualidad, la sociedad considera la medicación como la modalidad de tratamiento predominante, a pesar de que las guías NICE recomiendan en primera opción la implementación de intervenciones psicológicas.

Según señalaron, hay múltiples factores sistémicos creando presión para incrementar las tasas de diagnóstico y medicación: “la falta de personal médico en los equipos pediátricos se perfila como una de las causas de que directamente recomienden medicación, ignorando completamente las guías NICE”.

Tema 4. La presión se ejerce desde el contexto y los sistemas del niño

Los participantes de la encuesta identificaron múltiples factores que interactúan e influyen en los sistemas en los que se mueve el niño, creando presión para el diagnóstico y la medicación. Los dos sistemas que más se mencionaron son la escuela y las familias.

También apuntaron la existencia de “incentivos perversos (financiaciones)” que buscan el diagnóstico en el niño. Estos incluían, según los encuestados, subvenciones de asistencia social, mejoras en la vivienda, y, en algunos casos, beneficiarse ilegalmente de la venta de medicamentos.

Tema 5. El papel del psicólogo educativo en la práctica actual

Los entrevistados expresaron una gran frustración ante los factores que limitan su capacidad para contribuir a la atención eficaz de los niños con TDAH. Especialmente, mencionaron la falta de un papel claro en el diagnóstico, así como la necesidad de mejorar la comunicación entre salud y educación.

Tema 6. La única contribución de los psicólogos educativos

Los psicólogos educativos coincidieron al señalar su indiscutible capacidad para ofrecer, tanto a las familias como a otros profesionales, una mayor comprensión de la perspectiva social del TDAH. Asimismo, aseveraron encontrarse en una posición única para cerciorarse de que los niños sean participantes activos en su propia intervención, promoviendo los enfoques centrados en el apoyo al niño: “Nuestro rol es promover la resiliencia, mejorar el rendimiento académico, encontrar las puntos fuertes de los niños y reforzarlos”.

Tema 7. Buenas prácticas

Los encuestados debatieron la importancia de establecer una vía multidisciplinar, y abordaron la manera en que esta solución podría requerir un fuerte liderazgo, orientado a superar las barreras institucionales y a aportar soluciones creativas ante las restricciones financieras.

Con respecto al análisis cuantitativo, los autores del estudio recogieron los siguientes resultados:

  • Si bien los psicólogos educativos juegan un papel fundamental en el manejo de la conducta en la escuela, un alto porcentaje siente que no se les involucra de forma apropiada en el proceso de diagnóstico de niños y jóvenes con TDAH.

  • Se observa una relación directamente proporcional entre la frecuencia con que se pide asesoramiento a los psicólogos educativos y el uso de intervenciones psicológicas.

  • El 35% de los entrevistados reconoce que ha habido ocasiones en las que no ha estado de acuerdo con un diagnóstico de TDAH, considerando que no era correcto.

  • Existe una correlación positiva entre la consideración de los factores sistémicos y el uso de intervenciones psicológicas como primera opción, en lugar de medicación.

  • De acuerdo con su experiencia, el 73% señala que, en contadas ocasiones, se ofrece a las familias la posibilidad de implementar una terapia psicológica antes que la medicación.

  • El 22% de los entrevistados afirma conocer casos en los que se está prescribiendo medicación psicotrópica para el TDAH a niños preescolares, aun cuando las directrices del Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica del Reino Unido (National Institute for Health and Clinical Excellence, NICE) rechazan el tratamiento farmacológico en niños preescolares. Para los autores, este dato debe interpretarse con suma cautela, dado que no se conoce la cifra exacta de niños y niñas a la que hace referencia este 22%.

  • A pesar de que la NICE recomienda tener en cuenta la opinión de los niños y los jóvenes sobre su tratamiento y la posibilidad de tomar medicación (NICE, 2013), corroborada por diversos estudios que proclaman que la participación de los pacientes es clave para la eficacia de la intervención (Swift & Callahan, 2009), un 65% de los profesionales encuestados indica que pocas veces o nunca se implica a los niñosen la toma de decisiones en torno a su medicación y tratamiento. A este respecto, los autores del estudio llaman la atención sobre el 34% de los psicólogos educativos que admitieron no estar seguros, incidiendo en que este alto porcentaje de desconocimiento podría ser un reflejo de la falta de implicación en el proceso de diagnóstico mencionada en párrafos anteriores.

  • El 78% no es capaz de afirmar si su autoridad local cuenta con datos relativos a la cifra de niños y jóvenes diagnosticados con TDAH. Para los autores, este dato plantea una serie de preguntas, tales como “¿Qué datos se recogen a nivel local y nacional?” “¿Qué implicaciones éticas conlleva medicar a determinados grupos de la sociedad?”.

  • Sólo el 21% de los psicólogos educativos afirma que su autoridad local cuenta con un protocolo para la evaluación y el diagnóstico de los niños y jóvenes con TDAH. Según los datos de esta encuesta, el hecho de que una autoridad local cuente con un protocolo de este tipo,incrementa la probabilidad de que los profesionales que participan en este proceso aborden el diagnóstico desde una perspectiva sistémica y ofrezcan a las familias la terapia psicológica como tratamiento de primera elección (en lugar de medicación), involucrando a la par a niños y jóvenes en su propia intervención.

A modo de conclusión, el estudio reitera el papel clave que juegan los psicólogos educativos en la calidad y la eficacia de la evaluación y el tratamiento, subrayando su capacidad para ofrecer pautas, tanto a padres como a profesores, a la hora de manejar la conducta de los niños y asesorar en la implementación de intervenciones basadas en la evidencia. En opinión de los autores, los servicios de Psicología Educativa deberían valorar cómo utilizar las habilidades de sus psicólogos educativos para contribuir de forma más eficaz a la prevención, evaluación y diagnóstico del TDAH.

El estudio pone de relieve también la importancia de llevar a cabo una intervención temprana cuando hay sospecha de TDAH, e indica una necesidad apremiante de examinar las políticas locales con respecto a la prevención e intervención eficaces en caso de problemas de conducta, emocionales o sociales en prescolares, así como la urgencia de contar con datos sobre tasas de diagnóstico y medicación, a fin de informar a los gobiernos al respecto y establecer prioridades.

A la luz de estos datos -de los cuales ya se hizo eco el pasado 22 de diciembre de 2014, la revista The Guardian, en su versión online-, portavoces del Departamento de Salud británico han manifestado: "si bien los médicos son los que deben tomar las decisiones de prescripción, hay directrices independientes claras para el tratamiento del TDAH, que sólo recomienda el uso de drogas en los casos graves, y como parte de un plan de tratamiento integral (…) La salud mental de los niños es una prioridad clave, por lo que hemos formado un grupo de trabajo para examinar cómo podemos proporcionar la mejor atención posible, y hemos invertido 54 millones de libras para mejorar el acceso a los tratamientos psicológicos."

Según ha revelado a The Guardian la experta en Psicología Educativa y directora del estudio, Vivian Hill"Es muy alarmante descubrir que los niños terriblemente jóvenes que a menudo no han tenido acceso a los tratamientos alternativos se están poniendo bajo medicación".

"Trabajar con un niño o un joven y sus familias durante un periodo de tiempo puede resultar  mucho más costoso, pero es mucho más seguro y probable que se obtengan resultados mejores. El impacto de la medicación es a corto plazo. Esto no va a marcar la diferencia a largo plazo".

Para acceder al estudio, pincha el siguiente enlace: Medicalization of Childhood-ADHD strand

Fuente: The guardian