Cada año el 12 de mayo se celebra el Día Mundial de la Fibromialgia y del Síndrome de la Fatiga Crónica, en un esfuerzo por crear conciencia para ayudar a apoyar más a las personas con fibromialgia y/o con otras enfermedades que conllevan dolor crónico. Con el lema “Tu voz importa, haz la fibromialgia visible”, la National Fibromyalgia & Chronic Pain Association, pretende hacer ver que nuestra voz es la clave para conseguir cambios para estas personas mediante el apoyo, la visibilidad, la promoción, la investigación y la educación.

Bien es sabido que la fibromialgia es un síndrome de etiología desconocida, que cursa con dolor crónico generalizado como síntoma principal, junto a fatiga intensa, rigidez articular, ansiedad o alteraciones del sueño, entre otros síntomas.

Con motivo de este día, Infocop ha querido hacerse eco de un artículo publicado recientemente en la Revista de Psicoterapia titulado “Intervenciones basadas en Mindfulness para el dolor crónico” (Palao y Rodríguez, 2016), en el que se hace un repaso sobre los procesos neurobiológicos del dolor y los factores psicológicos de afrontamiento al mismo. Finalmente explica las intervenciones psicológicas más eficaces para pacientes con dolor crónico, entre las que se encuentran las basadas en mindfulness.

El dolor es un síntoma común a diferentes patologías médicas, entre las que se encuentra la fibromialgia, que interfiere en la calidad de vida y en el funcionamiento de la persona que lo padece. Representa un importante problema de salud pública, tanto por su elevada prevalencia como por su coste emocional, económico y social.

En la literatura existe un gran consenso a la hora de considerar el dolor como un fenómeno multifactorial que depende de la interacción de factores fisiológicos, psicológicos y socioculturales, y que impacta en la salud física y emocional de las personas, correlacionándose con frecuencia con altos niveles de ansiedad y depresión. Recíprocamente también se ha comprobado que los niveles de depresión y ansiedad alteran la percepción del dolor haciéndola más intensa o difícil de soportar. 

En cuanto a las estrategias de afrontamiento pasivas, se asocian con un mayor nivel de dolor, peor funcionamiento y un estado de ánimo negativo. Otro tipo de estrategias como ignorar el dolor, reinterpretarlo o distraerse, son sólo eficaces para afrontar dolores agudos, pero no ayudan a la adaptación del enfermo crónico. Asimismo, la aceptación del dolor se ha asociado con menos dolor, sufrimiento emocional y discapacidad, así como con mayor bienestar psicológico. 

De este modo, las intervenciones psicoterapéuticas en enfermedades que conllevan dolor crónico, se van a centrar en aspectos emocionales, en mejorías funcionales, en el uso racional de la medicación, la mejoría del ánimo y el cambio de algunos patrones cognitivos. En resumen, los esfuerzos psicoterapéuticos van dirigidos a promover el cambio de la relación con el dolor y la cualidad de este, más que en el cambio en su intensidad.

Entre los abordajes que pretenden mejorar la calidad de vida de pacientes con dolor crónico promoviendo el equilibrio, se encuentra el midfulness o atención plena, técnica que forma parte de las denominadas terapias de tercera generación, que permite prestar atención de un modo particular, a propósito, en el momento presente, sin enjuiciarlo.

Según la literatura, durante la práctica de mindfulness se ha demostrado que se disminuye la sensación displacentera del dolor y la ansiedad anticipatoria. A nivel cerebral, parece ser que los mecanismos cerebrales del dolor y de la ansiedad se regulan conjuntamente durante la práctica de mindfulness. Los últimos estudios sugieren que mientras la experiencia de dolor física puede permanecer sin cambios, los componentes emocionales y cognitivos de la experiencia dolorosa parecen disminuir significativamente, teniendo como resultado menos sufrimiento y distrés.

En cuanto a la eficacia de esta técnica, un metaanálisis reciente afirma que las intervenciones basadas en la aceptación son comparables a la Terapia Cognitivo Conductual (Veehof et al., 2016) y obtiene mejorías significativas sobre medidas no sólo de aceptación, sino también de depresión, ansiedad y dolor. En concreto, el entrenamiento en la práctica del escáner corporal, los estiramientos basados de hatta yoga y el desarrollo de la compasión, son prácticas especialmente útiles para la transformación de la experiencia del dolor. 

Fuente:

Palao, A. y Rodríguez, B. (2016). Intervenciones basadas en Mindfulness para el dolor crónico. Revista de Psicoterapia27(103), 21-35.