Hoy, 7 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedica el Día Mundial de la Salud a la diabetes. La diabetes es una enfermedad crónica, relacionada con un funcionamiento inadecuado del páncreas para producir suficiente insulina (la hormona que regula el azúcar en la sangre) o con una dificultad del organismo para utilizar eficazmente la insulina que produce. Esta enfermedad da lugar a una acumulación del nivel de azúcar en sangre, lo que puede tener graves riesgos para la salud como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, neuropatías, insuficiencia renal, ceguera o infecciones. 

En 2012 la diabetes fue el motivo de fallecimiento de 1,5 millones de personas, contando actualmente con más de 347 millones de afectados en todo el mundo y, según las estimaciones de la OMS, la diabetes se convertirá en la séptima causa de fallecimiento en el año 2030.

Debido a esta “grave epidemia mundial”, la OMS quiere, a través de día, aumentar la concienciación social acerca de la rápida expansión de la diabetes y de sus “abrumadoras cargas y consecuencias” e incidir sobre la idea de que un gran porcentaje de casos se puede prevenir (mediante el establecimiento de hábitos de conducta saludables y el cuidado de la alimentación). 

La OMS pretender recordar también a los diferentes países, la necesidad de invertir más esfuerzos para prevenir y tratar la diabetes para alcanzar la meta establecida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, fijados para el año 2030. 

En relación con el abordaje eficaz de la diabetes, así como del resto de enfermedades crónicas, los principales organismos internacionales y asociaciones de salud establecen la necesidad de adoptar un enfoque de salud integral, que tenga en cuenta no sólo la enfermedad física sino los problemas de salud mental que suelen ir asociados a dichas patologías. 

Así, en el caso específico de las personas con diabetes, los estudios muestran una mayor prevalencia de problemas de depresión o ansiedad frente a la población general (con una incidencia del 41% para la depresión y del 49% para los trastornos de ansiedad frente a menos del 10% en ambos casos para la población general), de tal manera que la diabetes, debido a su condición crónica, puede ser considerada una de las enfermedades físicas más demandante psicológica y conductualmente. 

En la medida en que el adecuado control de la diabetes requiere la participación activa del paciente y depende del cumplimiento de los objetivos terapéuticos relacionados con las modificaciones en los estilos de vida y la medicación, la presencia concomitante de estos trastornos de salud mental puede complicar extremadamente el adecuado manejo de esta enfermedad, al mermar la capacidad del paciente para autogestionar su control sobre la misma. De esta manera, la presencia de trastornos de salud mental comórbidos a la diabetes se ha asociado con peores resultados en el estado de salud de las personas con diabetes. Incluso los estados depresivos más leves, que no alcanzan los criterios para el diagnóstico de depresión, también se han asociado con problemas en la adherencia al tratamiento farmacológico de la diabetes, mayor riesgo de complicaciones, mayor deterioro funcional, costes médicos más elevados y mayor riesgo de mortalidad. Asimismo, los estudios muestran que los estadios de depresión tienden a ser más persistentes en personas con diabetes frente a individuos sin esta enfermedad, con una duración de 18 meses frente a las 8-12 semanas. 

Teniendo en cuenta estos datos, la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) recomienda un marco de atención integrada que tenga en cuenta la detección y tratamiento de los problemas de salud mental en las personas con diabetes, a través de equipos multidisciplinares que trabajen de manera coordinada, para lo que resulta necesario establecer protocolos de derivación entre los servicios de atención primaria, salud mental y endocrinología.

Fuente:

OMS

Publicado: 7 de Abril de 2016