La Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra el 4 de junio, el Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión, con la finalidad de aumentar la concienciación pública sobre el dolor que sufren miles de niños y niñas en todo el mundo, que cada año son víctimas de malos tratos físicos, psicológicos y sexuales. 

A este respecto, en mayo de 2014 la Asamblea de Salud Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó una resolución histórica a favor del fortalecimiento del papel de los sistemas sanitarios en dar respuesta a la violencia, en particular a la violencia contra las mujeres y las muchachas y contra la población infantil (Strengthening the role of the health systems in addressing violence, in particular against women and girls and against children, resolution WHA67.15).

Dicha resolución implicaba el desarrollo de un Plan Mundial de Acción sobre la Violencia contra las Mujeres, Muchachas y Niños, basado en la evidencia científica, proporcionando una oportunidad sin precedentes para impulsar la capacidad de los sistemas sanitarios de todo el mundo en: 

  • Desarrollar servicios de salud comprehensivos para supervivientes de actos de violencia. 

  • Implementar programas de prevención en violencia.

  • Generar la mejor evidencia en actuación frente a la violencia.

  • Y abogar por una sólida respuesta multisectorial basada en la evidencia sanitaria.

Tras varios meses de debate que han dado lugar a un borrador final del plan mundial de acción, actualmente ha sido adoptado por los estados Miembro en la última Asamblea Mundial de Salud (69th World Health Assembly), el pasado 27 de mayo de 2016. 

Tal y como se expone en el plan mundial de acción, la violencia afecta a las vidas de millones de personas, siendo la violencia interpersonal la principal causa de muerte o del desarrollo de secuelas crónicas. Dentro de la población afectada por la violencia, las mujeres, los niños y las personas mayores son los grupos más afectados por situaciones de abuso físico, sexual o psicológico. 

Según los datos aportados en el documento, la cuarta parte de los adultos informa de haber sido víctimas de abuso físico y el 36% haber experimentado abuso psicológico en su etapa infantil. Las consecuencias para la salud incluyen no sólo secuelas físicas, sino trastornos de salud mental (principalmente trastornos de ansiedad, depresión y trastorno por estrés postraumático), suicidio y un mayor riesgo a desarrollar enfermedades crónicas y a adoptar conductas de riesgo para la salud. En consecuencia, la violencia tiene un impacto negativo en la productividad y conlleva enormes costes económicos y personales para los supervivientes, sus familias y la sociedad en su conjunto. 

A pesar de las serias repercusiones que implican las diferentes formas de violencia para el progreso de los países, los sistemas de salud siguen presentando enormes carencias para hacer frente a esta realidad. El plan mundial de acción advierte que en la mayor parte de los países se observa una importante brecha entre la legislación contra los tipos de violencia y el cumplimiento de dicha legislación y que no se proporcionan los recursos adecuados ni la dotación económica que se requiere para implementar dichos planes de actuación. 

Asimismo, el documento también denuncia la “disponibilidad limitada” de profesionales sanitarios entrenados y sensibilizados en dar respuesta a la violencia contra las mujeres y la población infantil y la falta de información fiable, y en particular sobre determinadas formas de violencia (como la prevalencia del acoso laboral, la violencia contra los niños o el maltrato a personas mayores) y sobre los factores de riesgo y de protección asociados. 

Finalmente, la ausencia de implementación de programas de prevención contra la violencia a gran escala constituye otra de las tareas pendientes de la mayor parte de los países. 

Mediante la implementación de este plan mundial de acción, la OMS pretende subsanar dichas deficiencias, impulsando el desarrollo de sistemas sanitarios, con personal entrenado y con programas de prevención y tratamiento eficaces para la población afectada por situaciones de violencia.

Fuente:

OMS

Publicado: 3 de Junio de 2016