En los últimos años, en EE.UU., la integración de los psicólogos en los equipos médicos de salud está siendo una realidad. La intención es que la atención a la salud mental se vuelva ubicua dentro del sistema de salud, es decir, que se integre al menos un profesional de la salud mental en cada departamento de los hospitales.

Un ejemplo de los logros que se están alcanzando en EE.UU., es la evolución que ha tenido el hospital Spectrum Health de Michigan: en 2011 este centro contaba sólo con 4 psicólogos, 1 trabajador social y 1 psiquiatra; a finales de 2016, este centro espera contar con 46 personas dedicadas a la mejora de la salud mental de los pacientes, entre los que se encuentran 27 psicólogos. Algunos de estos profesionales ofrecen servicios psicológicos tradicionales, como el tratamiento del Estrés Postraumático, mientras que otros forman parte de los equipos médicos del hospital: geriatría, neurología, unidad del dolor, unidad de sueño o servicio de trasplantes.

Según se puede leer en el número de enero de 2016 de la revista Monitor on Psychology de la American Psychological Association (APA), un claro ejemplo de la integración de los psicólogos dentro de los servicios exclusivamente médicos por tradición, es el de los trasplantes de órganos. El cometido del psicólogo o psicóloga en este campo consiste en evaluar si el paciente es un buen candidato para el trasplante en base a su estabilidad psicosocial, el apoyo social y a la probabilidad de que la persona cumpla las directrices médicas respecto a la medicación, las pruebas y el estilo de vida que deben seguir tanto antes como después del trasplante. La mayoría de los programas de trasplante tienen como condición que los pacientes no sean fumadores, por lo que otra de las funciones del psicólogo en este ámbito es ayudarles a dejar de fumar y adquirir hábitos saludables.

Además del trabajo de evaluación, la intervención psicoterapéutica tiene cabida en los momentos posteriores al trasplante, por ejemplo en los casos en los que el trasplante no ha ido bien o si el paciente tiene dificultades para adaptarse después de la cirugía. Hay ocasiones también, en las que presentan problemas de concentración o memoria, lo que implicaría un reconocimiento cognitivo o una evaluación neuropsicológica por parte del psicólogo o psicóloga del equipo.

Los resultados que se están obteniendo gracias a estos tratamientos integrales donde se incluye la atención a la salud mental, están siendo muy positivos tanto para el paciente como para los propios médicos. Uno de los psicólogos del equipo de trasplantes del hospital Spectrum Health, publicó un artículo Skillins & Lewandowski,2015) con un estudio de caso único, en el que se muestra cómo la evaluación psicológica y la atención interdisciplinar ayudó a salir adelante a un paciente que necesitaba un trasplante de pulmón. El tratamiento inicial se centró en los problemas detectados en la evaluación: consumo de marihuana, problemas con la adhesión a las recomendaciones médicas y la ausencia de un plan para los cuidados postquirúrgicos. Gracias a la intervención psicológica, el trasplante se pudo llevar a cabo y el paciente pudo volver a practicar senderismo o viajes, unas de sus actividades favoritas que llevaba años sin poder disfrutar.

Referencia Bibliográfica:

Skillins, J.L. & Lewandowski (2015).Team-Based Biopsychosocial Care in Solid Organ Transplantation. Journal of Clinical Psychology in Medical Settings, Vol 22 (2), pp: 131-121.

Se puede consultar el artículo completo en el siguiente enlace:

A transplant psychologist

Publicado: 15 de Abril de 2016