“¿Por qué si nos ha costado tanto ganar el derecho a la libertad de voto, en el último medio siglo ha habido un declive en la participación electoral? ¿Por qué más de un tercio de los votantes no ejerce este derecho?“

Según la Sociedad Británica de Psicología (British Psychological Society-BPS), la Psicología juega un papel fundamental a la hora de responder a estas preguntas, dado que puede darnos ideas para comprender este comportamiento, así como sobre el modo de identificar, entender y comunicarse con todos los electores potenciales.

Partiendo de lo anterior, la BPS subraya la necesidad de que se emprendan acciones urgentes para mejorar la accesibilidad de las elecciones al público en general, transmitiendo la idea de que vale la pena votar, ya que cada voto individual es igual de importante, independientemente del partido que se elija. 

En este sentido, ha elaborado un plan de tres fases basado en la investigación psicológica sobre la conducta de los votantes, en el cual recoge una serie de principios que podrían ayudar a los candidatos políticos a mejorar su relación con los votantes e incrementar la participación colectiva en las elecciones.

Para tal fin, la Sociedad Británica aconseja tener en cuenta los siguientes pasos:

  • Identificar quiénes son los electores y dónde están.

  • Comprender lo que es importante para los votantes y por qué.

  • Cómo y cuándo comunicarse con los votantes.

Este plan se desarrolla en el documento titulado Behaviour change: voter apathy (Cambio de comportamiento: la apatía del votante), publicado por la BPS en su página Web.

En su texto, la Sociedad Británica recuerda que el desafío para los políticos es cómo captar a un electorado cada vez más descontento y desconectado, en una época de rápidos cambios tecnológicos, que implica que los votantes poseen más información que antes. Asimismo, señala que la investigación psicológica evidencia la existencia de muchos factores que influyen en la decisión de votar o no, y que estas decisiones pueden variar con el tiempo, no estando exentas de sesgo e influencia. 

Fuente:

British Psychological Society