Publicado: 4 de Agosto de 2021

Somos seres sociales. Las relaciones son fuente de apoyo y crecimiento, de manera que necesitamos establecer lazos con los demás, pero eso también nos hace especialmente sensibles a sus opiniones. A todos nos gusta sentirnos aceptados y validados. En cambio, no nos agrada sentirnos excluidos o rechazados. Sin embargo, hay ocasiones en las que conferimos una importancia desmesurada a las opiniones de los demás, de manera que nuestra autoestima y estado emocional comienzan a oscilar según la aceptación o el rechazo externos.


Por supuesto, tener en cuenta lo que los demás piensan de nosotros no es algo negativo. Todos necesitamos ser conscientes de la imagen que proyectamos, la influencia que ejercemos sobre los demás y cómo nos ven. No obstante, intentar complacer a toda costa a los demás, callar lo que pensamos por miedo a las críticas o relegar continuamente nuestras necesidades a un segundo plano para no ser rechazados puede convertirnos en personas extremadamente dependientes de la validación externa. Para no caer en esos extremos, es importante aprender a blindarnos ante las opiniones malsanas.


¿Cómo hacer para que no te importe lo que digan los demás e impedir que te afecte?


1. Mantén la perspectiva


Nuestra tendencia al egocentrismo nos lleva a exagerar el interés que podemos despertar en los demás. En Psicología, este sesgo egocéntrico se conoce como “efecto foco” y se refiere a nuestra tendencia a pensar que todos nos observan y juzgan. De hecho, un estudio desarrollado en la Universidad de Cornell comprobó que la mayoría de las personas que llevaban una camisa con una imagen avergonzante pensaban que habían llamado mucho la atención, pero lo cierto es que solían pasar desapercibidos. Todo el mundo tiene sus preocupaciones e inseguridades. Así que es probable que piensen y se fijen mucho menos en nosotros de lo que suponemos.


2. Cuestiona tu pensamiento


Solemos creer que somos seres racionales, pero somos víctimas de diferentes sesgos cognitivos que distorsionan nuestro pensamiento. Por ejemplo, tenemos la tendencia a imaginar lo peor o filtrar las cosas positivas de una situación y prestar atención solo a lo negativo. O le damos vueltas continuamente a las palabras que nos dijeron, dejando que sigan haciéndonos daño. Por tanto, la próxima vez que descubramos que estamos pensando demasiado en lo que han dicho los demás, será mejor que asumamos una distancia psicológica y nos preguntemos si realmente estamos siendo objetivos o se trata de un truco de nuestra mente para mantenernos preocupados con las opiniones ajenas.


3. Eres el dueño de tus emociones, nadie más


Es importante comprender que el daño o la ofensa no está únicamente en las palabras que usen contra nosotros, sino también en cómo las interpretamos y cuán a pecho nos las tomamos. No podemos controlar las palabras y opiniones de los demás, pero tenemos el control sobre nuestras reacciones y emociones. Aunque es difícil, sobre todo cuando las críticas provienen de una persona cercana o significativa, debemos aprender a dar un paso atrás y retomar el control. Como dijera Eleanor Roosevelt, «nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento«.


4. Muchas veces la crítica dice más de quien critica que de quien es criticado


En sentido general, para que una crítica sea asertiva y constructiva, debe enfocarse en los comportamientos, no en la persona. Cuando una persona nos ataca en el plano personal, es probable que esa actitud sea una proyección de sus propias sombras, de esas cosas que no ha integrado en su personalidad y no quiere reconocer. Por tanto, muchas veces la crítica dice más de quien critica, que de quien es criticado. Recordar que generalmente no es nada personal, sino que quizá se debe a que esa persona está teniendo un mal día o no es asertiva, nos ayudará a lidiar mejor con sus opiniones.


5. Refuerza tu identidad


Para dejar de preocuparte por lo que los demás piensan de ti, necesitas aumentar tu autoconocimiento. Cuando estamos seguros de lo que somos y tenemos claros nuestros valores, buscamos menos validación externa. Cuando tenemos claras nuestras metas y el camino que debemos seguir para conseguirlas, las opiniones ajenas se reducen a meras opiniones. La clave es comprender lo que nos gusta y lo que queremos, atreviéndonos a tomar decisiones que nos permitan seguir adelante. De esa manera tomaremos las palabras de los demás como opiniones en vez de asumirlas como críticas, e impediremos que nos desestabilicen emocionalmente.


Jennifer Delgado Suárez

Enlace: https://rinconpsicologia.com/como-hacer-para-que-no-te-importe-lo-que-digan-los-demas/

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